Todos nos hemos encontrado alguna vez con la sensación de tener que combatir la ansiedad o tristeza que nos produce la vuelta de las ansiadas vacaciones. Un periodo de descanso que, en los últimos dos años, se ha idealizado de manera notable por las restricciones que hemos sufrido como consecuencia de la pandemia.

Y es que unido al momento de la despedida de unos días de relax, volvemos a afrontar una situación anómala en lo que a nuestra rutina se refiere. Así, y cuando creíamos que a estas alturas debíamos de haber superado la emergencia sanitaria por la ansiada inmunidad de rebaño, asistimos al comienzo de otro curso laboral en el que muchas empresas dan marcha atrás a la presencialidad, proliferan las mascarillas y la cifra de muertos sigue siendo alarmante.

Estos dos aspectos favorecen el encrudecimiento de lo que habitualmente conocemos como síndrome postvacacional. Tanto es así que según un estudio realizado por la compañía Lee Hecht Harrison, un 41% de los trabajadores sufrirá o está sufriendo síntomas como tristeza, apatía, o simplemente la sensación de falta de energía.

Unos síntomas que, según el mismo informe, afectan de manera más severa a quienes han dedicado más de tres semanas a sus vacaciones o a los trabajadores con menos resiliencia a  los que, sin duda, les cuesta mucho gestionar de forma eficaz los cambios.

Sea como fuere, los expertos aconsejan poner en práctica una serie de pautas que, sin duda, redundarán en una mejor adaptación a la vuelta a la normalidad. Os dejamos algunos de ellos:

  1. Levantarse pronto unos días antes de reincorporarse. De esta manera, al trabajador le resulta más fácil la vuelta al día a día, ya que se adapta con anterioridad a los horarios habituales.
  2. Volver de vacaciones unos días antes. Al igual que la medida anterior, esta ayuda al trabajador a aclimatarse de forma más paulatina a su vida laboral.
  3. Dividir los días de vacaciones. Ya que, como se ha explicado antes, son más propensas a sufrir síndrome postvacacional las personas que tienen periodos vacacionales más largos, es aconsejable dividir estos a lo largo del verano para hacer la vuelta al trabajo menos abrupta.
  4. Ver el lado positivo. Si se interpreta de forma positiva el fin de las vacaciones, resultará más sencilla. Esto es posible si se evita pensar que el trabajo es una carga y se enfoca desde otra perspectiva.
  5. Poner el despertador cinco o diez minutos antes. Sobre todo los primeros días de readaptación, el salir antes de la cama ayuda a tener más tiempo para ir al trabajo, evitando así prisas y estrés.
  6. No cargarse de trabajo el primer día. En línea con el truco anterior, para hacer más llevadera la vuelta al trabajo es mejor hacerlo de forma paulatina, poco a poco, ya que así el cambio será más agradable.
  7. Realizar actividades saludables. Finalmente, aunque no sea algo directamente relacionado con el trabajo, hacer deporte y llevar una buena alimentación influye. Por eso, es algo que tampoco se debe descuidar los primeros días de regreso.
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