Aunque cuando comenzó con la dirección de Monterrey Centro de Negocios, Manuel Vigil Hochleitner, dedicaba su actividad profesional a temas relacionados con el sector de la construcción, se puso como reto conocer y mejorar un negocio con gran capacidad de recorrido.

Así, y gracias a la cercanía que ha conservado a lo largo de estos años con sus clientes y la implicación que con diversas asociaciones del sector mantiene, en la actualidad confía en poder obtener todavía un mayor potencial del Centro.

Cierto es, que el 2020 no ha sido un año fácil de afrontar para cualquier empresa. Y es precisamente por eso, por lo que queremos conocer su balance y previsiones de cara al próximo año.

Como máximo responsable de Monterrey Centro de Negocios, ¿nos podría hacer un balance global del presente ejercicio?

Pues viendo con perspectiva todo lo sucedido y con talante optimista, hay que decir que el año se va a cerrar con balance positivo dentro del entorno general.

Ha sido un ejercicio muy complicado donde la máxima era conservar clientes ante todo y, a pesar del parón sufrido, en nuestro caso hemos de decir que afortunadamente la mayor parte de nuestros clientes han confiado en nosotros y han hecho lo imposible por mantener nuestros servicios.

2020 ha sido un año marcado por la incertidumbre a consecuencia de la pandemia. ¿Cómo han afrontado desde su centro esta circunstancia?

La primera medida implementada hacia nuestros clientes fue la de intentar transmitir seguridad y flexibilidad, que es uno de los estandartes de este negocio. Por su parte, los clientes tenían que sentir que podían acudir al Centro sin peligro y, para ello, se implementaron las medidas de higiene y salud que correspondían.

Por otra parte, ha sido fundamental comunicarles que éramos muy conscientes de las circunstancias y, por ello, había que adaptarse a una forma de pago más cómoda que se ha ido negociado con todo aquel cliente que así lo ha solicitado por sus especiales situaciones. Todo ello siempre desde la cercanía. Y es que, quizá, el tamaño de nuestro Centro nos ha permitido esa actuación directa con cada cliente.

Se dice que la descentralización de las empresas es una realidad con la que vamos a convivir en el futuro. ¿Cómo cree que este aspecto puede redundar en los centros de negocios y/o espacios de coworking?

Los centros de negocios probablemente hayan sido los más damnificados en un inicio por la flexibilidad de sus servicios, que permiten a un cliente cancelarlos con preavisos muy cortos, pero a su vez, eso que ahora ha sido coyunturalmente negativo, puede ser precisamente la ventaja competitiva y la palanca para el futuro más cercano.

Nosotros, que también tenemos conexión con la oficina tradicional, hemos visto como muchos clientes se han visto atrapados con contratos de larga duración y obligado cumplimiento, que condicionan este tipo de situaciones con muy complicadas salidas.

Al final, creo firmemente que los usuarios van a optar por espacios mucho más flexibles que permitan adaptar su negocio a cada circunstancia según las demandas concretas inmediatas. Además, el teletrabajo hará que los nuevos espacios de trabajo sean mucho más rotacionales y específicos.

A su modo de ver, ¿cuáles son las ventajas más competitivas que presenta una oficina flexible frente a una oficina ‘tradicional’?

La principal ventaja competitiva es la flexibilidad, por duración, por espacio, por servicios demandados, etc. En este sentido, me gustaría incidir en que aunque suene ya a tópico, los centros de negocios o “coworkings” son hoteles para trabajar donde el cliente paga por lo que usa exclusivamente y se eliminan muchos gastos ociosos.

La facilidad de tener un servicio de telefonía e internet, mantenimiento, electricidad, servicio de secretariado, etc., sin tener que contratar a ninguno de estos proveedores es, sin duda, un apoyo esencial para las empresas que deben centrarse esencialmente en su negocio.

Los expertos apuntan a que los espacios de coworking aspiran a ganar de manera progresiva cuota de mercado. ¿Cómo cree que se va a producir este incremento?

En mi opinión, y vista la experiencia que ha supuesto este año, con el empujón casi obligado hacia el teletrabajo y la conciencia que muchas compañías han comenzado a adquirir sobre lo realmente necesario en sus oficinas, comenzarán a moverse hacia soluciones mucho más atractivas y ajustadas a sus necesidades reales, abandonando los espacios tradicionales. Esta liberación probablemente haga que muchos de esos espacios se reconviertan para ofrecer lo que nosotros ya estamos facilitando, servicios en lugar de espacios.

Recientemente, leía un artículo que hablaba sobre el comportamiento del consumo en diez años que aseguraba que la gente dejará de comprar coches, teléfonos, ordenadores, incluso puede que ropa, para optar por el pago por uso, optimizando al máximo su inversión. Yo creo que esto será extrapolable al mundo de la oficina, que experimentará este cambio de tendencia, para lo cual la solución que nosotros ofrecemos, mejorándola cada vez más, podrá garantizar el cumplimiento de todas esas demandas, facilitando, además, sinergias y simplificando costes y trabajo que no competen al negocio específico de la empresa en cuestión.

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