La creación de nuevas empresas en España vuelve a cifras previas al COVID19

La creación de nuevas empresas en España vuelve a cifras previas al COVID19

El desplome de la creación de nuevas sociedades mercantiles en 2020, alcanzó casi el 16% respecto al año anterior, lo cual  ha supuesto el mayor retroceso de los últimos once 11 años, cifra que traducida en números totales, rozaría las 80.000 empresas.

Por otra parte, y según el último informe del Banco de España del que somos conocedores, el Producto Interior Bruto se contrajo en un 11% en el 2020, mientras que el paro afectó a un 16,13% de los españoles.

Y es que la crisis sanitaria ha provocado una inestabilidad económica a la que no es ajeno casi ningún sector. No obstante, y entre tanto pesimismo, elInstituto Nacional de Estadística (INE) acaba de arrojar unas cifras algo alentadoras. Éstas se refieren al dato de constitución de nuevas sociedades que, en el mes de enero, alcanzó una cifra de 7.811 nuevas empresas.

Si bien es cierto que este hecho se traduce en un retroceso del 9,8% respecto al mes de enero del pasado ejercicio, también lo es, que se convierte en el más elevado desde febrero de 2020, momento antes de que estallara la crisis del COVID19.

Correlativamente, también cabe destacar que, según el INE, el número de sociedades mercantiles disueltas el pasado mes de enero fue de 3.011, un 15,3% menos que en el mismo mes de 2020.

En Monterrey Centro de Negocios somos conscientes del riesgo añadido que contempla cualquier emprendedor a la hora de montar su negocio, pero también estamos preparados para acompañar de manera flexible y totalmente adaptada a éstos en su nueva aventura.

Así afrontan el teletrabajo una abogada, una directora de recursos humanos y un periodista.

Así afrontan el teletrabajo una abogada, una directora de recursos humanos y un periodista.

Pese a la llegada de las ansiadas vacunas, el fin de la pandemia no está claro. Mientras tanto hay empresas que tratan de volver a incorporar paulatinamente a sus empleados a los centros de trabajo, y, aunque el teletrabajo parece imperar de momento, son muchos los que consideran que la falta de sociabilización redunda en una merma en la productividad o la incapacidad de mantener el talento.
Desde Monterrey Centro de Negocios, hemos querido pulsar el sentir de tres grandes profesionales de muy diversos ámbitos para que nos den su opinión en referencia a este asunto.
La pregunta ha sido común a todos: ¿Qué opinas desde tu puesto de responsabilidad de la implementación masiva del teletrabajo?

Ana Plaza, socia fundadora de Plaza Abogados
“El punto de equilibrio para muchas empresas y empleados se encuentre en el punto medio”.
Considero que cuando una empresa, por el tipo de actividad que desarrolla, pueda implantar un sistema de teletrabajo entre sus empleados, y se puedan acoger al mismo de forma voluntaria, puede reportar grandes ventajas a éstos, contribuyendo a una mayor flexibilidad en sus horarios, ahorros de tiempo en desplazamientos y una mayor conciliación de su vida personal y profesional, entre otras ventajas.


Sin embargo, para que el teletrabajo funcione correctamente, creo que el trabajador debe contar con una buena capacidad de organización, responsabilidad y tolerar el aislamiento que supone dejar de ver a sus compañeros en la oficina.
Quizás el punto de equilibrio para muchas empresas y empleados se encuentre en el punto medio, permitiendo el teletrabajo durante un par de jornadas a la semana, de modo que la “desconexión” sea parcial.
El trabajo realizado de forma presencial, también contribuye a fomentar las relaciones humanas entre los compañeros y a la puesta en común de ideas y proyectos que, sin duda, si solo se teletrabajara, poco a poco se irían perdiendo.

Hoy en día disponemos de todas las herramientas tecnológicas necesarias para poder trabajar en cualquier parte y, creo, que el teletrabajo ha venido para quedarse. No obstante también considero que en algunos sectores sigue siendo de gran relevancia el contacto directo con el cliente, como es en nuestra profesión de abogados, donde el trato presencial y personalizado con el cliente, contribuye a una mayor calidad del servicio. Además, para que el sistema del teletrabajo funcione, se hace necesaria la confianza en el trabajador y fomentar las relaciones entre los compañeros, con reuniones presenciales de forma periódica, marcando objetivos claros.

Mireia Marques Corbella, directora área de Recursos Humanos de Azucarera
“Somos una compañía en la que las personas no somos ‘un número’, porque nos conocemos y tenemos trato personal”.

Hace ahora 4 años, lanzamos la prueba piloto para iniciarnos en el teletrabajo en nuestras oficinas centrales, en Madrid. Una vez que comprobamos la correcta implementación de las herramientas en materia de infraestructuras informáticas, de conexión y de seguridad, se ofreció esta opción a todas aquellas personas que ocupan puestos que considerábamos aptos para el teletrabajo. En la actualidad, y dado el contexto actual por la Covid-19, también hemos ampliado la posibilidad de realizar el trabajo en remoto a nuestros empleados de los centros operativos y, además, estamos combinando el teletrabajo, la presencia física y los desplazamientos solo cuando son estrictamente imprescindibles.


Para nosotros es muy importante acudir de manera física a nuestras oficinas y centros operativos con el ánimo de mantener el espíritu de equipo, frecuentar las conversaciones informales o notarnos cerca y, por supuesto, tener la oportunidad de debatir y poner en común proyectos. Sabemos que muchas veces una pantalla no ayuda e impide, de hecho, otros factores, como son las conversaciones más cercanas, las relaciones entre compañeros de otras áreas, la posibilidad de compartir logros o preocupaciones. Directamente no existen.


Somos una compañía en la que las personas no somos ‘un número’, porque nos conocemos y tenemos trato personal. Por ello, seguimos apostando por la presencia física y creemos en la relevancia de la sociabilización, siempre con la lógica adopción de todas las medidas de seguridad que sean precisas.

Pedro Pablo San Martín, director de la Fundación Española Deporte Seguro (FEDS) y vicepresidente de la Asociación Española de la Prensa Deportiva (AEPD)
“Los mejores proyectos nacen del contagio directo del talento. El teletrabajo puede dar un feedback equívoco de las personas”.

La pandemia ha provocado un forzoso giro hacia la utilización prioritaria del teletrabajo, en aquellos casos que sea una opción posible. Sin embargo, en Fundación Deporte Seguro, hemos contrastado que el teletrabajo debiera considerarse un modelo recurrente antes que un método consolidado o permanente.


Por nuestra experiencia, los mejores proyectos, las mejores ideas globales, el mejor rendimiento y el mayor entusiasmo se ponen sobre la mesa cuando se siente el apoyo del compañero, la emoción del grupo y el contagio del talento. Ninguna videoconferencia puede suplir la interacción de los individuos en ebullición, en tormenta de ideas, cruzando propuestas en vivo y percibiendo sensaciones directas y puras. Hemos detectado durante este largo año que el teletrabajo reporta un feedback equívoco entre las personas, como aquel whatsapp mal redactado que nos envía un mensaje contrario al pretendido. En Fundación apostamos por las emociones y estas solo se consiguen con la interacción.

En conclusión, el teletrabajo es solución para momentos puntuales o para situaciones de crisis. Sin embargo, es evidente que la debida concentración y esfuerzo en la producción, se alcanza sintiendo el clima de empresa, el apoyo del compañero y la competencia positiva que genera el esfuerzo colectivo.

“Las empresas comenzarán a moverse hacia soluciones mucho más atractivas y ajustadas a sus necesidades reales, abandonando los espacios tradicionales”

“Las empresas comenzarán a moverse hacia soluciones mucho más atractivas y ajustadas a sus necesidades reales, abandonando los espacios tradicionales”

Aunque cuando comenzó con la dirección de Monterrey Centro de Negocios, Manuel Vigil Hochleitner, dedicaba su actividad profesional a temas relacionados con el sector de la construcción, se puso como reto conocer y mejorar un negocio con gran capacidad de recorrido.

Así, y gracias a la cercanía que ha conservado a lo largo de estos años con sus clientes y la implicación que con diversas asociaciones del sector mantiene, en la actualidad confía en poder obtener todavía un mayor potencial del Centro.

Cierto es, que el 2020 no ha sido un año fácil de afrontar para cualquier empresa. Y es precisamente por eso, por lo que queremos conocer su balance y previsiones de cara al próximo año.

Como máximo responsable de Monterrey Centro de Negocios, ¿nos podría hacer un balance global del presente ejercicio?

Pues viendo con perspectiva todo lo sucedido y con talante optimista, hay que decir que el año se va a cerrar con balance positivo dentro del entorno general.

Ha sido un ejercicio muy complicado donde la máxima era conservar clientes ante todo y, a pesar del parón sufrido, en nuestro caso hemos de decir que afortunadamente la mayor parte de nuestros clientes han confiado en nosotros y han hecho lo imposible por mantener nuestros servicios.

2020 ha sido un año marcado por la incertidumbre a consecuencia de la pandemia. ¿Cómo han afrontado desde su centro esta circunstancia?

La primera medida implementada hacia nuestros clientes fue la de intentar transmitir seguridad y flexibilidad, que es uno de los estandartes de este negocio. Por su parte, los clientes tenían que sentir que podían acudir al Centro sin peligro y, para ello, se implementaron las medidas de higiene y salud que correspondían.

Por otra parte, ha sido fundamental comunicarles que éramos muy conscientes de las circunstancias y, por ello, había que adaptarse a una forma de pago más cómoda que se ha ido negociado con todo aquel cliente que así lo ha solicitado por sus especiales situaciones. Todo ello siempre desde la cercanía. Y es que, quizá, el tamaño de nuestro Centro nos ha permitido esa actuación directa con cada cliente.

Se dice que la descentralización de las empresas es una realidad con la que vamos a convivir en el futuro. ¿Cómo cree que este aspecto puede redundar en los centros de negocios y/o espacios de coworking?

Los centros de negocios probablemente hayan sido los más damnificados en un inicio por la flexibilidad de sus servicios, que permiten a un cliente cancelarlos con preavisos muy cortos, pero a su vez, eso que ahora ha sido coyunturalmente negativo, puede ser precisamente la ventaja competitiva y la palanca para el futuro más cercano.

Nosotros, que también tenemos conexión con la oficina tradicional, hemos visto como muchos clientes se han visto atrapados con contratos de larga duración y obligado cumplimiento, que condicionan este tipo de situaciones con muy complicadas salidas.

Al final, creo firmemente que los usuarios van a optar por espacios mucho más flexibles que permitan adaptar su negocio a cada circunstancia según las demandas concretas inmediatas. Además, el teletrabajo hará que los nuevos espacios de trabajo sean mucho más rotacionales y específicos.

A su modo de ver, ¿cuáles son las ventajas más competitivas que presenta una oficina flexible frente a una oficina ‘tradicional’?

La principal ventaja competitiva es la flexibilidad, por duración, por espacio, por servicios demandados, etc. En este sentido, me gustaría incidir en que aunque suene ya a tópico, los centros de negocios o “coworkings” son hoteles para trabajar donde el cliente paga por lo que usa exclusivamente y se eliminan muchos gastos ociosos.

La facilidad de tener un servicio de telefonía e internet, mantenimiento, electricidad, servicio de secretariado, etc., sin tener que contratar a ninguno de estos proveedores es, sin duda, un apoyo esencial para las empresas que deben centrarse esencialmente en su negocio.

Los expertos apuntan a que los espacios de coworking aspiran a ganar de manera progresiva cuota de mercado. ¿Cómo cree que se va a producir este incremento?

En mi opinión, y vista la experiencia que ha supuesto este año, con el empujón casi obligado hacia el teletrabajo y la conciencia que muchas compañías han comenzado a adquirir sobre lo realmente necesario en sus oficinas, comenzarán a moverse hacia soluciones mucho más atractivas y ajustadas a sus necesidades reales, abandonando los espacios tradicionales. Esta liberación probablemente haga que muchos de esos espacios se reconviertan para ofrecer lo que nosotros ya estamos facilitando, servicios en lugar de espacios.

Recientemente, leía un artículo que hablaba sobre el comportamiento del consumo en diez años que aseguraba que la gente dejará de comprar coches, teléfonos, ordenadores, incluso puede que ropa, para optar por el pago por uso, optimizando al máximo su inversión. Yo creo que esto será extrapolable al mundo de la oficina, que experimentará este cambio de tendencia, para lo cual la solución que nosotros ofrecemos, mejorándola cada vez más, podrá garantizar el cumplimiento de todas esas demandas, facilitando, además, sinergias y simplificando costes y trabajo que no competen al negocio específico de la empresa en cuestión.

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