La demanda de espacios coworking de la periferia toma el relevo al de las zonas prime

La demanda de espacios coworking de la periferia toma el relevo al de las zonas prime

Mientras que la tendencia en la búsqueda de primeras residencias tras el paso del confinamiento ha venido marcada por un incremento de viviendas fuera de las grandes urbes con terraza o jardín, la búsqueda de espacios coworking ha experimentado un comportamiento parecido.

Y es que tal y como se afirma desde ProWorkSpacess, asociación de operadores de espacios flexibles, ahora más que nunca los usuarios de este tipo de centros demandan espacios cercanos a su lugar de residencia o al de sus empleados. Atrás queda el crecimiento tan brutal de los últimos años en zonas prime de las grandes ciudades motivado, entre otros aspectos, por el coste elevado que conlleva.

Por su parte, en el criterio de búsqueda priman aspectos tales como la ubicación, el precio, la comunicación con grandes vías circulatorias y, por supuesto, la flexibilidad que aporta un centro de estas características como: eludir la firma de contratos de arrendamiento a largo plazo, o la posibilidad de utilizar salas de reuniones y la recepción de paquetería, entre otras.

Esta tendencia no atañe sólo a pequeñas corporaciones sino que cada vez más, las grandes empresas están buscando otras ubicaciones para sus empleados facilitándoles la cercanía a sus residencias, y evitando así grandes aglomeraciones en sus sedes centrales.

En este sentido, el último informe del «Global Coworking Survey» ya estimaba que en 2019  en torno a 2,2 millones de personas hacían uso de estos centros en todo el mundo. Pero yendo un paso más allá, constataba que estos espacios, en principio más atractivos para autónomos y startups, se estaban convirtiendo en delegaciones de grandes corporaciones o departamentos de innovación abierta.

Un hecho que se ve acentuado sin duda por los efectos de la pandemia, que como ya comentábamos en la entrada anterior va a dar un giro radical a la forma de trabajar de las empresas. Un cambio nada esperado pero que requiere de soluciones flexibles y adaptadas al momento socioeconómico que vivimos.

El Covid19 da un giro al modelo laboral tradicional

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Nuestro país, y el mundo en general, vive una crisis sin precedentes. El confinamiento ha urgido a las empresas a diseñar nuevas fórmulas organizativas para dar continuidad a la actividad que desarrollan sus empleados.

La inmensa mayoría, y siempre que el tipo de profesión lo ha permitido, han pasado a trabajar en remoto. Bajo esta premisa, es más que una obviedad que muchas compañías, independientemente de su tamaño, no pueden seguir manteniendo el coste que conlleva el mantenimiento de grandes espacios e inmuebles para acoger a sus empleados.

Así lo avalan las cifras que poco a poco vamos conociendo, como la que que se desprende de un reciente informe publicado por la consultora Cushman & Wakefield, que afirma que la contratación de oficinas ha caído más del 50 % en Barcelona y Madrid.

Aunque el teletrabajo parece que ha llegado para quedarse, y las empresas repletas de empleados pueden ser cosa del pasado, sigue siendo necesario contar con un lugar de encuentro.

Es en este punto cuando entra en juego el papel de los centros de negocios y/o espacios de coworking. Hasta ahora un negocio muy enfocado a pequeñas corporaciones, multinacionales con todavía escasa  implantación en el país de destino o emprendedores, que en grandes urbes como Madrid y Barcelona prolifera de manera más que notable.

Tanto es así que ya antes del gran brote mundial, Deskmap señalaba en un estudio que, en 2020 la cifra de espacios de coworking crecería hasta un 195% a nivel mundial. Una tendencia que, sin duda, se verá ratificada por el impacto del coronavirus.

En estos espacios, los clientes disponen de un despacho y/u oficina adaptados a la medida de sus necesidades, con servicios comunes y a un coste muy inferior del que puede otorgar el alquiler de una oficina tradicional.

Pero son muchas más las ventajas competitivas que cualquier organización puede encontrar en este tipo de espacios flexibles ya que, además de contar con servicio de secretariado, salas polivalentes o zonas comunes, entre otros, favorecen las sinergias entre las empresas con las que se convive.

Afrontamos un futuro incierto y los centros de negocios y espacios coworking son una alternativa de valor añadido que hacen más que viable la continuidad de muchas empresas y ayudan a minimizar el impacto en la cuenta de resultados, que ya de por sí conlleva una crisis de esta índole.

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